No hay un modelo universal mejor. Cada formato sirve para un contexto distinto.

Proyecto cerrado encaja cuando tienes objetivo concreto, alcance acotado y necesidad de entrega definida.

Consultoría mensual funciona mejor cuando necesitas optimización continua y toma de decisiones iterativa.

Si tu captación está en fase de prueba, la flexibilidad mensual suele aportar más valor.

Si ya sabes exactamente qué ejecutar, un proyecto cerrado puede ser más eficiente.

La clave es alinear formato con madurez del negocio y capacidad interna de implementación.

Elegir bien evita pagar por estructura que no necesitas o quedarte corto en soporte estratégico.