El error más caro al contratar agencia es comprar promesas sin validar método.

Si no hay claridad sobre alcance, responsabilidades y métricas de negocio, el proyecto se vuelve ambiguo desde el inicio.

Otro fallo frecuente es elegir solo por precio sin revisar capacidad de ejecución real.

También es problemático aceptar reportes de vanidad sin trazabilidad a oportunidades comerciales.

Antes de firmar, exige plan de 90 días, ritmo de trabajo y criterios de priorización.

Pregunta cómo gestionan escenarios de bajo rendimiento y qué decisiones toman cuando algo no funciona.

Contratar bien no garantiza milagros, pero reduce muchísimo riesgo de perder meses y presupuesto.