En muchas webs el principal peso no viene del código, viene de imágenes sobredimensionadas o mal servidas.
Cuando una imagen tarda, no solo tarda la imagen: tarda en aparecer el mensaje comercial que debería sostener la decisión del usuario.
Errores típicos: subir archivos enormes para espacios pequeños, no definir tamaños responsivos, no usar formatos modernos y cargar visuales por encima de lo necesario.
La optimización correcta combina tres cosas: compresión razonable, tamaños por dispositivo y carga priorizada de lo que sí se ve al inicio.
Esto mejora indicadores técnicos y, sobre todo, percepción de marca. Una web que responde rápido transmite orden y capacidad.
No es una tarea de "decoración". Es una palanca directa de conversión cuando se trabaja con criterio comercial.
