Presupuestar un embudo de conversión no es solo diseño de página. Incluye diagnóstico, estructura de mensajes, CTA, formularios y flujo de seguimiento.

Si el presupuesto no separa fases, es difícil saber qué impacto esperar y cuándo.

Un enfoque claro suele dividirse en: auditoría inicial, rediseño de jerarquía, implementación y optimización continua.

Evita pagar por componentes visuales que no mejoran decisión ni avance comercial.

Pide métricas objetivo desde el inicio: conversión por landing, calidad de lead y tiempo de respuesta.

Con ese marco puedes comparar propuestas sin caer en diferencias superficiales.

Un embudo bien ejecutado multiplica el valor del tráfico actual antes de invertir más en adquisición.