En el sector solar, el problema no suele ser falta de clics, sino falta de solicitudes que realmente puedan cerrar. SEM debe filtrar desde el primer impacto.

Separa campañas por tipo de intención: residencial, pyme y autoconsumo industrial. Mezclar todo en un mismo grupo dispara ruido y complica optimización.

Trabaja negativas con disciplina. Términos como “empleo”, “curso”, “gratis” o consultas puramente técnicas sin intención de compra consumen presupuesto sin retorno.

La landing tiene que pedir datos útiles para cualificar: tipo de inmueble, consumo aproximado y zona. Si solo recoges nombre y email, luego ventas pierde tiempo validando.

También conviene sincronizar anuncios con estacionalidad y ayudas vigentes, pero sin basar toda la propuesta en subvenciones. El cliente debe entender valor energético y económico de largo plazo.

Mide con foco comercial: coste por oportunidad válida, ratio visita a solicitud y tasa de avance a visita técnica. Ese embudo real manda más que el CTR aislado.

Con una estructura clara, SEM en solar puede sostener flujo de oportunidades con previsibilidad y menos dependencia de recomendaciones.